domingo, abril 18, 2004

Zapatero lo tiene difícil (2): el nuevo gobierno.

Casualidad o no, una gran parte de las ministras del nuevo gobierno socialista se han formado en Economía. ¿Es indicador de algo? Cristina Narbona, Elena Espinosa, María Jesús San Segundo, Magdalena Álvarez y Elena Salgado, junto a sus colegas Jordi Sevilla y Pedro Solbes tienen formación en Economía, pero lo que me ha llamado la atención es que predomine en las mujeres, mientras que en este gobierno paritario los hombres suelen tener formación en Derecho.

Es posible que el Derecho o la Economía sean carreras muy polivalentes, pero por ejemplo, y sin menospreciar las capacidades de la nueva ministra, la cartera de Educación, Ciencia y Tecnología (una desafortunada unión, a mi parecer, pues la ciencia y la tecnología deberían estar relacionadas con industria) ha sido destinada a Mª José San Segundo, experta en estudios sobre la universidad (sobre todo en educación), pero ¿en ciencia y en tecnología?

La eterna pregunta: ¿politización o tecnocratismo? ¿Debemos buscar un equilibrio u otra vía el desempeño de las responsabilidades públicas?

El Partido Popular propuso librarnos de la politización de la vida pública, aunque para ello la alternativa que nos vendieron fue la del sector privado. Un sector privado a veces eficiente pero a veces ineficaz, a veces serio a veces trilero callejero. No se atrevieron a más.

Y por último, aún existe mucha incertidumbre, pese a las ambiguas líneas expuestas en la sesión de investidura: ¿se atreverá ZP a reformar el ineficiente sector público español? ¿Será capaz de resistir la tentación de usar RTVE? ¿Podrá ofrecer una paz autonómica satisfactoria? ¿Qué pasará en Política Exterior, principalmente en los temas de Europa e Irak? ¿Habrá cambios en los impuestos o por el contrario se creará déficit? ¿Y en política de vivienda? Y finalmente, ¿volverán los fantasmas del pasado?

“El que esté libre de culpa, que lance la primera piedra”.

Un saludo a tod@s.

domingo, abril 11, 2004

LA PASION

Esta Semana Santa he ido al cine dos veces.La primera vimos Elgaine y yo VIDAS AJENAS, que recomiendo a mis enemigos.Parece mentira que un trailer que prometía se convierta en una tontería semejante. En fin, le echaremos la culpa a quien nos dijo que fuéramos.



La Pasión de Cristo es otra historia, además de Historia. Da lo mismo ser católico, religioso, agnóstico o ateo: impresiona.He leído muchos comentarios de la película, pero está claro que hay que verla para opinar. Salimos todos del cine mudos. Las escenas son de tal crudeza y violencia, que te hacen sufrir por Cristo. Si es eso lo que quería Mel Gibson lo ha conseguido.Creo que he visto sólo la mitad de la cinta, porque en la otra mitad era incapaz de mirar. Y no es que cuente nada que no sepamos , pero la cámara no aparta la mirada en ningún momento del suplicio, y tiene que ser el espectador el que lo haga. Aún así, salí con el corazón encogido.
Y no encuentro antisemitismo ni nada parecido. Es más bien antimaldad de los hombres: Un Pilatos que ve peligrar su poder, unos fariseos judíos que quieren acabar con el que se proclama hijo de Dios, un Herodes patético, unos soldados romanos crueles y borrachos y un pueblo fácil de manejar y enloquecido.El que esté rodada en latín y en arameo deja de importar a los diez minutos.
Me ha gustado la actriz que interpreta a la Virgen María, pero Mónica Bellucci parece más bien una cara bonita en la película y nada más.
En fin, una buena película, pero por su realismo , sus litros de sangre y su explícita violencia no digerible por todo el mundo.

miércoles, abril 07, 2004

Zapatero lo tiene muy difícil (1).

El nuevo gobierno tiene multitud de retos, pero el mayor de todos es el nuevo terrorismo: la sensación general es que estamos en un estado casi de guerra. La seguridad se ha reforzado, pero no sabemos si es suficiente. Además, la están realizando cuerpos de la seguridad del estado que no desempeñan ese tipo de funciones, como la policía local (en el caso de Madrid y ciudades limítrofes). El ejército está actuando por encima de sus capacidades materiales, debido a sus pobres medios materiales y humanos.

Parece ser que este año será malo, sobre todo para el turismo y en general para el resto de sectores de la economía española (habrá que ir mirando la bolsa y otros índices para tantear la tendencia). Las imágenes de helicópteros del ejército vigilando las vías dan mayor tranquilidad, pero también denotan que el asunto es de máxima gravedad. Lo peor de todo es la incertidumbre del poder en la sombra de Al-Qaeda en España. Un poder que reside en la obediencia ciega de sus miembros y implacabilidad de sus actos. Si no era suficiente con ETA, que aún no está derrotada, ahora nos enfrentamos a un enemigo mucho más temible, con unos objetivos a corto plazo claros (la salida de las tropas españolas de Irak) pero no así a largo plazo (nihilismo político). Golpean España por que es el más débil de los aliados de la coalición y además está más cerca de las zonas donde operan estas franquicias de Al-Qaeda en el norte de África. Por ejemplo, Australia intervino con tropas en el derrocamiento de Saddam, pero no es el tercer objetivo de los terroristas, ¿por qué? Supongo por que su primer ministro (John Howard) no tuvo la relevancia política (o la imprudencia) de Aznar en las Azores: simplemente intervino y punto. Posiblemente fue un error de política exterior el querer abarcar más allá de nuestros medios y también el asentar a España en una posición un tanto antinatural. Aunque también se entiende que no había muchas más posibilidades en esta política, dada la actitud cuasidespótica del eje francoalemán en Europa, y sobre todo a lo referente a la Carta Magna. La actitud de Zapatero al diálogo es positiva pero no puede resignarse a aceptar algo negativo para nuestro país y además dejar sóla a Polonia en la disputa, cuando ha sido nuestro más firme apoyo. Deberíamos aprender de los británicos, que desde hace mucho tiempo saben cual es su papel en el mundo. Para ellos las políticas de estado no tienen color y son en beneficio general. Claro, que para eso España debería tener mayor estabilidad política, o más bien, sentido de la responsabilidad política, algo que se está consiguiendo poco a poco (aunque lentamente), pese a la inconsciencia política de muchos líderes, sobre todo en Cataluña y País Vasco.

Por otro lado, y al hilo de lo anterior, la presión de los nacionalismos se va a hacer insoportable. O se plantean las cosas sin tapujos, se convoca un referéndum de autodeterminación y se toma una decisión, o la inestabilidad se adueñará del país. Si no quieren pertenecer a España, es su problema. La inestabilidad pasará a ser de su única incumbencia y nosotros a lo nuestro (previo pago de indemnizaciones). Las empresas sabrán donde instalarse, mientras que ellos perderán mucha cuota de mercado en España. Llevamos 25 años con un sistema carísimo de comunidades autonómicas, en las que se impide la movilidad geográfica de los españoles hacia la periferia en la que se fomentan y se imponen sus lenguas, mientras que un catalán, un valenciano o un vasco puede ir a Albacete a trabajar o a estudiar sin problemas. Por tanto, hay que buscar una solución definitiva.

En resumen, los frentes externos e internos van a dar mucho trabajo al nuevo gobierno, del que espero que lo haga bien y sobre todo que sea sensato.


José Luis Rodríguez Zapatero, próximo Presidente del Gobierno

Un saludo a tod@s